ParaĆsos perdidos y la infidelidad en aumento
- marioguzmanphd
- 17 jul 2024
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 25 ago 2024
La infidelidad va en aumentoĀ en ambos sexos, y en el caso de las mujeres ha sido en un 40%Ā en
los Ćŗltimos 20 aƱos, aunque los hombres siguen practicĆ”ndola mĆ”s que ellas. Pero la infidelidad no es solo una realidad estadĆstica, es un drama a nivel del individuo, de la pareja y de la familia. Esta tendencia tambiĆ©n la he visto crecer entre mis pacientes, atestiguando el dolor y las consecuencias que tiene en todos los miembros de la familia.
ĀæA quĆ© se debe este aumento? Es difĆcil dar una causa Ćŗnica, pero la investigación muestra que quienes crecieron en familias intactas (con papĆ” y mamĆ” juntos) son menos propensos a la infidelidad, tambiĆ©n debemos tener en cuenta la hipersexualización de la sociedad y la promoción del sexo casual como algo lĆŗdico y sin consecuencias, cuestiones demogrĆ”ficas, nivel educativo, afiliaciones polĆticas, falta de religiosidad, etc.
Algunos se preguntan āĀæquĆ© motiva a una persona a ser infiel?ā Lo que he observado en mis
pacientes es lo que llamo āparaĆsos perdidosā, es decir, quieren volver al EdĆ©n donde todo era felicidad y es que las relaciones matrimoniales con el tiempo se van desgastando y pueden dejar de entusiasmarnos. La responsabilidad, los compromisos económicos y familiares, los desacuerdos, el estrĆ©s y la habituación pueden hacer que la gente pierda el interĆ©s por su pareja y piensen que alguien mĆ”s es la oportunidad de volver a sentirse bien, a sentirse como en algĆŗn momento se sintieron con su cónyuge.

Lamentablemente, las consecuencias no suelen tardar en llegar. En la gran mayorĆa de los casos la infidelidad sale a flote, pues es difĆcil cubrir constantemente los rastros y mantener las mentiras. Angustia, depresión, divorcio, cónyuge e hijos afectados, la familia propia y a veces la del amante terminan gravemente lastimadas.
Una solución es recuperar el paraĆso original en lugar de ir en busca de nuevos paraĆsos. Las relaciones se tienen que atender, como dice el dicho āel que tenga tienda que la atiendaā. Si alguien ha perdido el interĆ©s en su cónyuge o pareja es momento de hacer una pausa, hablar claramente y poner manos a la obra. Algunas estrategias que pueden funcionar son:
Hablar abiertamente lo que ha cambiado para bien y para mal en la relación a través de los años.
Hacer acuerdos para cambiar las actitudes, conductas y respuestas que no ayudan a la relación.
Identificar situaciones y personas de peligro que pueden hacer pensar que la infidelidad es la solución, por ejemplo; la pornografĆa, amistades que practican la infidelidad, etc.
Recuperar las conductas que mantienen el interĆ©s en la pareja, por ejemplo; tener una cita semanal, hacer acuerdos en la vida sexual, cuidar la apariencia y el atractivo fĆsico, hacer āescapadasā o viajes breves una o dos veces al aƱo.
Recordar por qué se estÔ juntos. Es importante tener espacios para pensar ¿por qué nos casamos? ¿qué nos unió? ¿qué buscÔbamos? ¿cuÔl es el propósito y significado de nuestra relación? Y ¿qué tenemos que hacer para no olvidarlo?
Pensar en toda la familia, y no solo de manera individual. Muchos de los que practican la infidelidad piensan en lo que āellos quierenā pero no en lo que la familia necesita. Creencias como āmerezco ser felizā āyo no me case para estoā pueden estar detrĆ”s de la justificación para buscar a alguien mĆ”s. Pero es importante recordar que una vez casado nuestras acciones afectan para bien y para mal a todos los miembros de la familia asĆ que pregĆŗntate āĀæcómo afectarĆ” esto a mi cónyuge e hijos? Āæcómo afectarĆ” mi vĆnculo de padre o madre cuando salga a la luz?ā āĀæcómo me afectarĆa a mĆ si mi cónyuge me lo hiciera?ā āĀæcómo me hubiera afectado si de niƱo mi padre o madre lo hubieran hecho?ā
Busca espacios de influencia positiva para tu relación. Si tus amistades consumen alcohol excesivamente, si lo que piensan es estar āde fiestaā, si ellos tienen una visión permisiva con la infidelidad o la practican y si no tienen una visión sólida del matrimonio y de la familia, no te vayas a sorprender que despuĆ©s tĆŗ o tu cónyuge terminen en donde mismo. Busca parejas que valoren la fidelidad, que no promuevan los excesos o el hedonismo. Busca tambiĆ©n espacios como conferencias y grupos matrimoniales orientados a fortalecer el matrimonio y la familia.
Finalmente, si tu matrimonio estÔ en crisis acude a terapia, no la dejes crecer. Busca un terapeuta que sea pro-matrimonio y pro-familia y que les ayude a recuperar su relación. Si eres una persona creyente, es momento de fortalecer tu prÔctica religiosa y buscar apoyo espiritual en tu iglesia.
Con lo visto podemos concluir que las relaciones de pareja necesitan constante atención y cuidado y que cuando no se hace es mĆ”s probable salir en busca de los āparaĆsos perdidosā. Sin embargo, la solución no es buscar paraĆsos perdidos, sino recuperar el paraĆso original que se tuvo con el cónyuge o la pareja.
Antes de terminar, permĆtanme un mensaje de esperanza para quienes ya han experimentado el doloroso golpe de la infidelidad, no siempre todo estĆ” perdido. Algunas parejas han sabido utilizarlo para crecer en su matrimonio y encontrar soluciones a sus problemas. Sin embargo, en mi consulta he visto que para ello se requiere de tres cosas; la primera que quien cometió la infidelidad tenga la firme convicción de no volver a hacerlo e implemente las estrategias como las que mencionĆ© arriba. Segundo que esa misma persona reconozca el dolor que sus acciones han causado y estĆ© dispuesta a aliviarlo y ser paciente con el proceso del otro pues mĆnimizar o evadir la herida solo la harĆ” mĆ”s profunda. Tercero que la persona que no cometió la infidelidad se vea no solo como vĆctima, sino como ente activo y responsable en la relación, reconociendo lo que Ć©l o ella ha hecho o dejado de hacer para que se llegara a tal situación, reconociendo lo que tiene que cambiar o mejorar, pero tambiĆ©n poniendo lĆmites claros y consecuencias precisas si la otra persona recurre en la infidelidad o no hace lo que tiene que hacer para que la relación funcione.
Si se āperdonaā o se da una āsegunda oportunidadā sin que el otro viva el arrepentimiento y tenga la disposición necesaria, tal vez sea cuestión de tiempo para que vuelva a suceder. Pero si hay un franco arrepentimiento y una disposición de cambio entonces pensar en la segunda oportunidad no es descabellado. AĆŗn asĆ, nadie puede forzarla y no son los demĆ”s los que habrĆ”n de juzgar si se da o no se da otra oportunidad. Son solo los cónyuges los que podrĆ”n tomar la decisión.Ā Son solo ellos los responsables de su matrimonio y los que pueden decidir si se continĆŗa o no.
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Saludos con aprecio
Dr. Mario GuzmƔn Sescosse
YouTube: @DrMarioGuzman
Podcast: Descifrando Laberintos
Seminario en lĆnea: Ā La Transformación del adolescenteĀ

