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Carta a una víctima de abuso sexual

Recientemente una persona me consultó por email y me preguntó: “¿cómo mi hija y yo podemos superar el abuso de un miembro de la Iglesia y volver a confiar en dicha institución?" 

A continuación les comparto mi respuesta, con la autorización de la persona y con un seudónimo, con la intención de que pueda ayudar a otras personas en una situación semejante:

 

Querida Rocío:

 

Antes que nada te agradezco la confianza de compartir el abuso que tu hija vivió en manos de un miembro de la Iglesia, tanto por mi experiencia atendiendo a personas que han pasado por situaciones como esta, así como por ser papá, me imagino lo difícil que ha sido para ti y para tu hija tener que pasar por todo esto.

 

También, te felicito por no dejar de buscar cómo enfrentarlo y solucionarlo, aunque lamento mucho lo que me dices del sacerdote que visitaste y de su incapacidad para apoyarlas correctamente. Supongo que para él no es un tema fácil, pues le tocó vivir los escándalos de abusos y sin justificarlo quiero pensar que a él le debe de resultar difícil responder como ustedes necesitaban. Ojalá que en futuras ocasiones lo haga mejor.

 

Como psicólogo te recomendaría que analices cómo están tu hija y tú, si hay algún síntoma de estrés postraumático (pesadillas, ansiedad, pensamientos recurrentes del tema, conductas de evasión, etc) si fuera así, sería necesario que tomen una terapia para el Trastorno por Estrés Postraumático. Te comento que esa es una de mis especialidades, así que si en algún momento lo desean estoy a sus órdenes.

 

Como católico creo que la respuesta es más difícil, y no sé si soy la persona más preparada para darla, por lo que te pido lo tomes con prudencia y con juicio objetivo, a la vez que perdones cualquier imprecisión.

 

Para mí ha sido una fuente de mucho dolor saber lo que pasa dentro de la Iglesia y darme cuenta de hasta donde está la corrupción. Como sabes, ahora hasta el Papa está acusado de encubrimiento aunque nada se ha comprobado. Algunas personas se han sentido incómodas con mis publicaciones por pedir transparencia y honestidad y es que como ustedes, he atendido a otras personas víctimas de lo mismo y también a personas de la Iglesia que viven la sexualidad contraria a las enseñanzas de Nuestro Señor y su Iglesia. Nadie me tiene que contar nada, yo mismo he podido constatar la corrupción y el pecado al interior de nuestra Iglesia y pido a Dios porque pronto ponga orden y que la verdad y la integridad imperen en la vida diaria de la Iglesia.

 

Con frecuencia pienso en Nuestro Señor y su experiencia de haber sido traicionado por uno de sus más cercanos colaboradores y abandonado por el resto de ellos. Lo dejaron a sus suerte, sólo y vulnerable para ser maltratado y asesinado. ¿Por qué tuvo que vivir semejante abuso? ¿por qué lo traicionaron quienes lo deberían de apoyar? ¿por qué incluso Su padre lo abandonó a su suerte? Son preguntas difíciles de contestar y las respuestas no son conclusivas, pero a veces pienso que tuvo que vivir todo eso para que personas como tu hija y tú sepan que no están solas, que Él también pasó por el abuso y el abandono de quienes debían de cuidarle. También creo que pasó por todo ello para mostrarles (diría mostrarnos a todos) que en esos momentos de dolor, de traición y de abuso hay una oportunidad para morir y resurgir como un ser nuevo, con una fortaleza mayor. Él murió, bajó a los infiernos y resucitó al tercer día en un cuerpo glorioso, eso no es sólo una expresión mística, también es una realidad humana-psicológica a la que llamamos Crecimiento Postraumático. Tú y tu hija pueden resurgir de todo este dolor con una mayor comprensión de la vida y una fortaleza mayor que les sirva para iluminar su camino y el de los demás. Pero para ello tendrán que seguir su ejemplo “Padre, si es posible, que pase de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Mateo 26:39)

 

Es en la aceptación de lo que sucedió y en la apertura de que este dolor y sufrimiento incomprensible es parte de un propósito mayor y aún desconocido para nosotros, donde tú y tu hija podrán encontrar consuelo y una sanacion profunda.

 

Me preguntas cómo puedes recuperar tu confianza en la Iglesia, yo te diría no será mejor preguntarte ¿cómo puede la Iglesia confiar en ustedes en medio de tanta corrupción y pecado a su interior? Hoy la Iglesia las necesita a ti y a tu hija y a todos los que han sido abusados para que luchen por ella, para que todos los que no son dignos de ser sacerdotes, cardenales o incluso Papas salgan de ella y que quienes si lo sean se sientan apoyados. La Iglesia las necesita a ustedes para que la libren de las mismas personas que les hicieron daño a ustedes. No te olvides que la Iglesia no son los sacerdotes, sino todos los bautizados y no podemos dejársela a los perversos, pues es el regalo que Dios nos dio a todos.

 

También te diría que yo he encontrado inspiración y guía en el Cardenal Robert Sarah, te recomiendo su libro titulado Dios o Nada. También he encontrado guía en el Cardenal Burke y su libro Esperanza para el mundo, te adjunto un link de una reseña que me publicaron de dicho libro: https://www.cognitivecatholic.com/single-post/2018/08/13/Hope-for-the-World-Reflections-on-Cardinal-Raymond-Leo-Burke

 

Finalmente te invito a que recuerdes que nosotros no seguimos a hombres, sino a Dios. Tu hija y tú y toda tu familia se beneficiarían al incrementar la lectura de la Biblia, así como sus oraciones y sacramentos para que Dios les permita saber qué espera de ustedes y cómo ustedes pueden ayudarle a sanar a su Iglesia abusada por los corruptos, mientras Él les ayuda a ustedes a sanar sus heridas causadas por esos mismos corruptos. Dios las necesita a ustedes, como ustedes lo necesitan a Él.

 

Tú y tu hija estarán en mis oraciones y les pido que ustedes me tengan en las suyas. Si hay algo más que pueda hacer por ustedes, no dudes en decírmelo.

 

Mario Guzmán 

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