El "body positivity" es un engaño

En EUA hay una nueva tendencia que llaman "body positivity" es la idea de aceptar y admirar a todos los cuerpos independientemente de su constitución.


Si alguien tiene obesidad mórbida dirán "bien, tu cuerpo es hermoso tal cual como es" "no tienes porqué seguir los estándares de la sociedad" " nadie puede decirte si tu cuerpo está bien o está mal, solo tú puedes hacerlo" "lo importante es que te ames como eres y reconozcas que tu

cuerpo es hermoso" "no tienes porqué aspirar a un cuerpo delgado, eso es una imposición del patriarcado opresor blanco"


Este movimiento surge con la supuesta idea de atacar lo que se conoce como "body shaming" el cual es la conducta de ridiculizar o burlarse de alguien por su apariencia física. Y si bien eso es loable y nadie tiene por qué molestar a otro por su apariencia, en la realidad su objetivo se ha desvirtuado y se utiliza para justificar y promover la obesidad mórbida, el estilo de vida sedentario y las conductas autodestructivas de comer compulsivo.


Esta justificación y promoción llega a tal punto que en las tiendas y revistas de moda las modelos pasaron de la anorexia a la obesidad mórbida. A exigir que no se hable de la obesidad como una patología y a que no se informe de las consecuencias a la salud física y mental. Vamos, se pasó de la buena intención de ser respetuosos con todos, a la insensatez que caracteriza a algunos "justicieros sociales". Se pasó del respeto al engaño, y aún más a la construcción de una "antiverdad" como les llama el Dr. Jordan Peterson. Esta tendencia priva a la gente de la verdad, engañándoles y promoviendo un estilo de vida patológico que los pone en peligro.


Y los pone en peligro porque la obesidad está correlacionada con todas las causas de muerte (mortalidad), presión arterial alta (hipertensión), colesterol LDL alto, colesterol HDL bajo o niveles altos de triglicéridos (dislipidemia), diabetes tipo 2, enfermedad coronaria, ataque o derrame cerebral, enfermedad de la vesícula, osteoartritis (descomposición del cartílago y el hueso dentro de una articulación), apnea del sueño y problemas respiratorios, varios tipos de cáncer, baja calidad de vida, enfermedades mentales como depresión clínica, ansiedad y otros trastornos mentales, dolor corporal y dificultad con el funcionamiento físico y sexual (CDC, 2022). La tendencia del "body positivity" de ocultar esta información debería llevarnos a concluir que este "movimiento" es un engaño.


La relación con nuestro cuerpo es la relación más íntima que tenemos y en psicología siempre hemos entendido que el trato que le damos refleja nuestra realidad psicológica. Autoestima, autoaceptación, autoconcepto, control de impulsos, compensación, autodestrucción, estabilidad emocional, resiliencia, necesidades emocionales, responsabilidad y autocuidado son elementos que se reflejan a través del trato que le damos a nuestro cuerpo. La grave epidemia de obesidad que vivimos y la tendencia actual del "body positivity" reflejan el estado patológico colectivo que hemos alcanzado como sociedad.


Por lo tanto, uno no tiene que tener un cuerpo "perfecto" para estar bien, pero un cuerpo que muestra abandono y autodestrucción tampoco es señal de salud, sino de enfermedad.


Un buen cuerpo, es un cuerpo saludable y eso se logra con una sana alimentación y con actividad física constante, y quien hace eso difícilmente estará en obesidad. Quien hace eso muestra señales de salud mental y salud física que como sociedad necesitamos promover. Y claro, independientemente de quien lo logre o no, todos hemos de respetar a los demás, sin humillación ni burlas, pero sin esconder la verdad.


Los psicólogos, los médicos y los demás profesionales de la salud no podemos hacer nuestro objetivo el "body positivity" o que los pacientes "se sientan bien consigo mismos". Nuestro objetivo tiene que ser proporcionarles la verdad para que ellos puedan decidir sabiendo las consecuencias de sus actos. Es decir, el objetivo debe ser tratarlos como seres adultos capaces de enfrentar la verdad y asumir su responsabilidad. No como niños chiquitos que necesitan ser protegidos por ser incapaces de afrontar su realidad. Tratarlos como quien sabe distinguir de lo que les hace bien y de lo que les hace mal, y si aún no son capaces de ello, entonces tenemos que enseñarles para que logren serlo.


Nuestro objetivo es la verdad, no la indulgencia.


Saludos a todos con aprecio.

Dr. Mario Guzmán Sescosse


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